La mesa
Ojala la vida fuera dulce, así como el azúcar que está al lado derecho de mi mesa.
Ojala la vida estuviera tan llena de personas, así como lo está de cosas la bolsa amarilla que mi hermana dejó sobre la mesa.
Ojala la vida fuera tan clara, así como el agua que mi mamá ha comprado para que podamos beber y que por cierto ha dejado sobre la mesa.
Pero no, la vida no es dulce, la vida no está siempre llena de personas y menos de buenas personas, y la vida tampoco es tan clara.
La vida es amarga como el café que está justo enfrente de mis ojos, la vida tiene momentos en que preferirías poder tirar todo al tragante así como cuando el café está demasiado fuerte.
La vida tiene una soledad profunda como el plato sin comida que ha dejado mi mamá, el plato que está ahí esperando a ser llenado de comida así como nosotros estamos tratando de ser llenado de personas.
La vida es oscura como el agua de jamaica que han preparado y han dejado sobre la mesa en un vaso amarillo, la vida es oscura y no hay nadie para iluminar, hay momentos en que es oscura y no puedes tratar de aclararla.
Es todo un conjunto de cosas, cada día tenemos azúcar y café, tenemos una bolsa llena y un plato vacío, tenemos agua pura y agua de jamaica; no podemos excluir ninguna de estas cosas, al contrario debemos de combinarlas y crear con ellas algo diferente, algo especial, algo que nos haga diferenciar cada día del anterior y que nos deje las ganas de volver a repetirlo.



